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Merodeando hoy por los escritos me encontre con este mensaje de cierre de gestión del capítulo Proméxico del año pasado, quiero compartirlo como motivación para todos aquellos grupos estudiantiles, ciudadanos, sociedad, que trabaja todos los días generando espacios de debate y actividades que lleven a autoevaluarnos como sociedad, igualmente espero que se de utilidad para dar una idea de lo que hace esta iniciativa, espero sea de su agrado.

Cuántas veces nos damos la oportunidad de recordar nuestros orígenes, de recordar aquellas costumbres y tradiciones que empapan a nuestro país de una hermosa y gran idiosincrasia mexicana, de la cual muchas veces no somos consientes y que sobre todo, no mostramos a las nuevas generaciones que son bombardeadas ahora por otras millones de costumbres, no propias de su país, y no digo que el aprender de otras culturas este mal, lo malo se encuentra en el no saber de la propia, de la del país donde nacimos, donde nos criamos, de donde son nuestros padres y abuelos, que nos enseñaron de las mismas con gran cariño y sabiduría.

Me gustaría hacer un llamado para acercarnos a ellas y acercar a otros, para conocer más sobre nuestro país; se que así se encontraran  grandes motivos para amarlo y sentir algo de ese patriotismo perdido, rescatar bellas costumbres y mostrar al mundo entero ese México que queremos y estamos trabajando.

Esto es de lo que se encarga Proméxico, de incentivar la participación de la gente, hacerles saber que el cambio comienza desde uno mismo, desde las acciones que realizamos diariamente, y que al no aportar todo aquello que podamos hacer, marcamos una diferencia en la sociedad en que vivimos y nos hace copartícipes de lo que en ella pase, ese llamado a la búsqueda de una ciudadanía responsable tanto social como políticamente hablando.

Proméxico ha encontrado en la UDEM el canal idóneo para empezar a mover las conciencias e incitar a la participación ciudadana de los jóvenes, ha podido escuchar no sólo sus preocupaciones, sino también sus propuestas, dándonos cuenta de que la universidad contiene un gran semillero de ideas que muy pronto surgirán y se desarrollaran de forma positiva para cambiar la cara que actualmente nuestra comunidad y país ha venido dando.

Es por todo esto que Proméxico se siente privilegiado de formar parte del grupo de asociaciones que se integran a la comunidad UDEM; estando consientes que nuestro compromiso es grande y lo afrontamos día con día, con nuevas ideas y acciones que hagan participar a todos en nuestras metas y visiones, para desarrollar no sólo una mejor sociedad, sino también nuevos ciudadanos del siglo XXI.

Hoy en día no hay que imaginar los peores escenarios, ahora sólo nos basta con observar, para saber que debemos, que podemos colaborar, es por ello que quiero hacerles un llamado a no desconectarse, a que no pierdan el interés en lo que esta pasando, pues hoy en día eso es lo que se busca, sembrar el miedo, generar confusión, deconfianza entre nosotros, para segregarnos y perder toda esperanza.

Pareciera que hoy todos queremos el cambio, pero ninguno queremos cambiar, nos olvidamos de que cada uno de nosotros nacimos siendo heroés, pues siempre realizamos pequeños actos de heroismo, sobretodo con nuestras personas más cercanas, nos olvidamos de que todos podemos hacer la diferencia en esta realidad y que la construimos con una acción a la vez todos los días.

Cada uno de nosotros es fuente y causa, estamos en esto juntos, ninguno de nosotros aquí o en otra parte lo sabe todo, he ahí el éxito de estar y trabajar unidos por algo mejor, no seamos unicamente observadores del universo, participemos para dejar una huella positiva en él.

No les digo que sean todos líderes y no hay problema si ustedes ya lo son, pero ahora lo que más necesitamos son personas que tengan la percepción, la visión y seguridad de apoyar a aquellos que ya son agentes de cambio, a unirse para acelerar sus procesos positivos, incrementar su impacto, porque sin duda es en la sociedad civil donde se encuentran ahora todas las soluciones a nuestros problemas, sólo que primero necesitamos organizarnos, recuperar la confianza que hemos perdido.

Yo, creo en cada uno de ustedes, así que cuando la inspiración por desarrollar proyectos o iniciativas positivas les llegue, háganlo, pongan en marcha sus ideas, porque cuando tenemos la inspiración y no lo hacemos es un regalo desperdiciado para todos, pero sobretodo para ustedes mismos, compartan la riqueza de su conocimiento con el mundo, unámonos para crear, desarrollar cosas con mayor impacto y efectividad, creanme el esfuerzo que cada uno de nosotros realiza día con día tiene sentido y lo tiene aún más cuando lo podemos unir con el de otros, volvámonos una comunidad más poderosa, dándonos cuenta de lo que podemos construir juntos, pues la salvación esta compuesta por el conjunto de nuestros pequeños actos.

Trabajemos para estar unidos, para buscar juntos nuevas respuestas y tambien nuevas preguntas, aprender y tambien desaprender, porque muchas veces aprendemos cosas que no nos ayudan. Seamos ejemplo para nuevas generaciones, seamos inspiración.

Avancemos todos unidos.

こんにちわみなさん!!

Continúa mi estancia en Osaka, Japón y, con motivo del evento “Un día en mi vida” organizado por Promexico UDEM, les comparto esta entrada.

Afortunada o desafortunadamente, hay personas que viven con capacidades diferentes a las de muchos, pero no por eso dejan de luchar cada día por salir adelante, sin embargo, como todo en esta vida, ellos tienen ciertos “obstáculos” que podrían aligerarse un poco con la ayuda de los demás. El tema principal de “Un día en mi vida” son las discapacidades motoras, personas a las que les es difícil moverse. En esta ocasión me voy a concentrar en las personas con dificultades visuales, más específicamente, invidentes.

Cuando llegue a Japón, me sorprendió ver una serie de lineas amarillas en el suelo, que cubrían prácticamente toda la ciudad, calles, edilicios, estaciones de metro, etc. Mi primer pensamiento fue que eran una especie de camino para bicicletas, aunque el ver a japoneses conducirlas por todos lados y viendo que incluso dentro de los edificios había, me hizo deshacerme de esa teoría. Estas lineas iban y venían por todos lados, con un relieve especial que se podía sentir con los pies. Lo interesante de estas lineas es que cambiaban de relieve cuando se acercaban a un cruce de lineas o cuando ésta se terminaba. Todo un sistema vial.

Cual fue mi sorpresa cuando pregunté el propósito de esas misteriosas lineas. Son guías para invidentes. Estas guías conducen a las personas que no pueden ver por toda la ciudad, cambiando de forma en cruces, cambios de dirección, escaleras, elevadores, puertas, semáforos, etcétera, etcétera. Un sistema complicado, pero muy útil para aquellos que lo requieran. Las lineas conducen por caminos seguros, a las orillas de los grandes pasillos para que la marabunta de gente no los atropelle, también les indica cuando haya que tomar un respiro y asegurarse de no caer a las vías del metro o que un escalón es el siguiente paso.

También me sorprendió el cuidado y respeto que la gente le pone a estas lineas. Por lo general la gente que no las necesita no las bloquea, y si, por alguna razón se ve obligado a caminar por ellas y una persona invidente se encuentra utilizándolas, inmediatamente se hace a un lado para dejarla pasar. Para otro ejemplo de la habilidad y respeto de los japoneses, les recomiendo lean esta anécdota de un bloggero.

Por si todo esto fuera poco, la ciudad entera está  equipada, con elevadores, escaleras eléctricas y entradas parlantes que indican a dónde estás entrando o hacia donde estás caminando, además de mapas y otro tipo de señales en braile.

Podría ser una interesante propuesta para nuestro país, complicada tal vez, pero que permitiría a todos y todas vivir normalmente, sin obstáculos. Ahora los invito a que piensen un poco en esto, tal vez se algo ambicioso, difícil a primera vista, pero nunca imposible. Los grandes cambios empiezan por algo pequeño, sólo necesitas mirar sin usar los ojos.

 

Tadeo García
Corresponsal de Proméxico en Osaka, Japón

¿Maestra, por qué todos están asustados?  ¿Por qué las mamás están corriendo por la calle? ¿Por qué no nos dejas salir al recreo?

Me gusta hablar con mis alumnos de muchos temas, de aquellos que les interesan y les causa curiosidad. Me encanta conocer sus ideas, y sus pensamientos, pues adoro poder aprender de ellos.

Lo que odio, es que su entorno este contaminado de maldad e inseguridad y que sus dudas no sean sobre el color del cielo o el por qué se forma el arcoíris, si no por qué los soldados llevan armas, y se llevan a los señores. ¿Cómo les explico a mis pequeños alumnos de cinco años que no pueden salir al recreo porque gente mala se pone a pelear a balazos cerca de ahí, de su jardín, de “su lugar seguro”?

Es increíble a donde hemos llegado y lo más aterrador es que va en aumento, y nos acostumbramos cada vez más a ello, pues ahora nuestra vida gira en torno a los bloqueos o balaceras del día. En nuestra infancia le teníamos miedo al viejo del costal, para nosotros no existían los sicarios y los soldados eran ejemplos a seguir. Hoy en día todo ha cambiado, lo noto en la expresión de la gente en las calles, en el constante miedo de mi familia y amigos, pero sobre todo, lo noto en los comentarios y juegos de mis alumnos.

Estoy HARTA de esta situación. Quisiera que el mundo fuera totalmente hermoso para ellos, que pudieran conocer de todo, excepto el Miedo. Lamentablemente, esta es nuestra realidad, nuestro presente y nuestra forma de vida andarse cuidando constantemente de con quién te topas en la camioneta de a lado camino al trabajo, ver que los niños dejan de jugar a las caricaturas o superhéroes, y ahora son soldados y “malitos”, forman con plastilina pistolas y bombas, y persiguen a sus compañeros apuntándolos como si trajeran armas.

Al día siguiente de que los niños fueron testigos del caos que aborda a la sociedad al escuchar la palabra “tiroteo”, no pude entrar y decir: buenas tardes chicos, ¿cómo están el día de hoy?, el cual es mi saludo usual, pues antes de que de mi boca saliera palabra alguna, fueron sus preguntas las que me hicieron reflexionar y darme cuenta de que no podríamos trabajar normalmente, comenzando con una plática sobre la granja como estaba planeado, pues debía tocar el tema de la balacera con mis alumnos de preescolar y en verdad, no sabía cómo hacerlo.

Comencé preguntándoles que era lo que sabían respecto a lo que pasó el día anterior, y me sorprendió darme cuenta de que estaban más enterados que yo, obviamente instruidos en base a comentarios de sus padres y otras personas mayores, pues estoy segura, que fue el tema de conversación durante la cena (incluso esto ha cambiado, ahora no nos preguntamos: ¿cómo te fue?, sino, ¿no te tocó algún bloqueo?).

Asi es como Iván de 5 años, describe lo sucedido.

Intenté de la manera más sencilla pero franca posible de explicarles lo sucedido, hablando de la gente buena y gente mala y de todas las consecuencias que tienen estas peleas. Noté curiosidad en sus rostros, y tal vez ellos no notaron la ansiedad en el mío. Me sentí preocupada  de no saber si lo que les decía era positivo o negativo o si les serviría de algo, por ello, sólo atiné a darles la indicación más simple y escueta del mundo: “Si escuchan sonidos de balazos cerca de su casa o donde estén, tírense en el suelo con la boca hacia abajo, y hagan caso a mamá y papá”.

Mi momento de tensión por estar hablando de este tipo de cosas con ellos terminó cuando uno de mis alumnos comentó: “¡Si maestra, nos tiramos al suelo para que crean que ya estamos muertos!”, todos rieron y sus risas le dieron un respiro a mi muy estresada mente. Por un momento quise llamar al orden e intentar explicarles que esto es cosa seria, que sus vidas podrían estar en peligro…pero entendí que eso lo saben ya. Ellos conocen las cosas malas que puede pasar, claro que a mí me inquieta la situación actual porque son cambios negativos en la sociedad que yo conocí, sin embargo, mis alumnos han nacido y crecido en este ambiente y están aprendiendo a vivir con y a pesar de ello.

Soy maestra de preescolar, no califico cuantitativamente los aprendizajes de mis alumnos, sólo los registro, para obtener una visión cualitativa de su desarrollo intelectual, emocional y físico. Sin embargo, este escrito es evidencia de que ellos, me han hecho aprender a mí, no me muestran cómo debo de protegerme, ni quiénes son los malos o los buenos, pero me han enseñado que la vida es así y a pesar de todo lo malo siempre algo bueno existirá, todo es mejor desenvainando una sonrisa hacia la adversidad.

Mi compromiso hacia ellos, hacia la sociedad mexicana y el mío propio, consiste en siempre dar lo mejor de mí, y hacer todo lo que esté en mis manos para guiarlos a ser personas de bien, inculcarles valores y promoverlos también en la comunidad en la que están inmersos y romper ese círculo vicioso de conformidad y salidas fáciles que son los que llevan a los malos pasos. No puedo cambiar el mundo que les rodea, pero puedo intentar motivarlos a buscar el éxito en base al esfuerzo y hacerles ver que la mejor recompensa de hacer las cosas bien, no es un valor monetario, si no la satisfacción de hacer algo por ellos mismos, su sociedad y su país. El futuro es de ellos, no dejemos que la maldad interrumpa el camino.

Cambio de cultura

He vivido toda mi vida en México, desde el primer momento en el que nací, y desde ese momento empecé a conocer la cultura mexicana.

Hoy, veinte años después de aquel día, me encuentro de intercambio en Osaka, Japón, una ciudad maravillosa, en la costa sur de la isla, a dos horas de Tokio (en tren bala :O). Mi travesía comenzó en el aeropuerto de Monterrey, pasando por Houston, Tokio y finalmente, Osaka; y mi primera buena impresión fue el servicio de las azafatas del vuelo Tokio-Osaka, el mejor de los tres vuelos.

Después de ahí, las sorpresas siguieron llegando. Los autobuses totalmente limpios, lo mismo el metro, nada comparado con el metro de Monterrey (y ni mencionar el del DF que francamente es un asco). Pero ahí no acaba la cosa: en las escaleras eléctricas, la gente se queda en la izquierda para que la gente que tenga prisa pueda correr sin chocar con nadie, todo mundo te trata muy bien, las meseras dan buen servicio, los cajeros, los vendedores o cualquier persona que ofrezca un servicio o venda algo.

Pero lo que de verdad me impactó fue ver cómo la gente deja sus bicicletas en la banqueta y, aunque algunos sí lo hacen, muchos no le ponen candado, ¡y las bicicletas no se mueven de ahí más que por el dueño! Además de ver como el que rellena las Jidohanbaiki (máquinas de refrescos) dejan abierta la puerta y se iban… y nadie agarraba nada (y nadie vigilaba la máquina).

En pocas palabras, me sorprendió su respeto, su responsabilidad, su amabilidad, su cultura. Ojala pudiéramos aprender algo de los japoneses, aunque no todos tengan la oportunidad de viajar a estos lados del mundo. Lo que sí todos los mexicanos tenemos oportunidad es de pensar en lo que hacemos, en lo que decimos y en lo que dejamos de hacer. En nuestras manos está cambiar de cultura, porque es ese cambio el que México necesita, no el cambio que muchos anuncian. Si los mexicanos no cambiamos nuestra mentalidad, nuestro pensamiento, nuestra cultura…  nada cambiará.

Tadeo García

Corresponsal de Promexico en Osaka, Japón

Al ver el título de la entrada, muchos pensarán que hablaré sobre las ventajas que te trae a futuro el estudiar. Obviamente, la educación proporciona un valor agregado a nuestro desempeño profesional, teniendo la oportunidad de percibir un mayor ingreso. Les he de decir que si esperaban que se tratara de eso, están muy equivocados. Les escribiré sobre una manera de ahorrar, mientras estas estudiando.

Como muchos sabrán, Proméxico es un grupo que tiene como base la ciudad de Monterrey. En esta ciudad existe una tarifa diferenciada para el transporte publico para estudiantes llamada tarifa preferencial. No es la misma para todo las rutas de camiones pero para no revolvernos mas la dejaremos en $5.50

Hasta aquí no he dicho mucho. Pero empezamos. Supongamos que trabajamos cerca de una universidad. Al ser en Monterrey, supongamos que es la Universidad Autónoma de Nuevo León, ya sea Ciudad Universitaria o Campus Mederos, ya verán que para el ejemplo da lo mismo.

Supongamos que tenemos que tomar 1 camión para ir de nuestra casa al trabajo, y otro de regreso. Esto da como resultado un gasto de 17 pesos diarios, tomando como tarifa regular $8.50. Este gasto al mes se traduce a $468, tomando un mes de 30 dias, y quitándose 4 domingos libres que es lo mas común. Al año gastamos un total de $5616, al ir a trabajar semana a semana sin tomar en cuenta nuestras vacaciones (si, nuestro jefe es un tacaño sin ningún valor, aunque es solo un ejemplo, eso no pasa en nuestro país). Para hacer cuentas redondas, gastamos $6000 pesos al año en puro transporte.

Imaginemos que entramos a la UANL, ahora seremos estudiantes, pagaremos cuota preferencial de $5.50. Al día serian $11, $286 a la semana y $3432 al año. Redondeando igual que el anterior unos $3500 al año.

Ahora si, la magia. El simple hecho de estudiar y pagar una tarifa preferencial nos trae un ahorro de $2500 al año. Reconozco que las colegiaturas de la UANL, que fue nuestro ejemplo, son mucho mas elevadas. Tambien reconozco que son pocas las otras Universidades que cuentan con una colegiatura tan baja como esa. Pero no podemos negar que el precio neto de nuestras colegiaturas decrece un poco al tomar en cuenta estos factores. Tal vez una persona que no pudo estudiar por falta de dinero, aun con este ahorro no pueda pagar acceder a una UANL, pero vamos, existen ahora soluciones muy económicas y

que cuentan con buenos niveles educativos, sin hablar de becas y demás oportunidades que se puedan obtener con dedicación y esfuerzo.

El esfuerzo se debe de hacer, a final de cuentas creo que si se compara un salario para un graduado de carrera profesional, resulta mucho mayor para un graduado solamente de preparatoria y secundaria en su caso. Ese es el incentivo, un mejor salario, siendo que al final, los beneficiados serían todos los habitantes del país. Acabemos pronto con ese 35% que no puede estudiar por su situación económica, como lo menciona este post de Juan Romero.

Erick Díaz

Hace poco me di una vuelta por la página del INEGI, ya saben, por mi afición a resolver rompecabezas y cosas por el estilo (favor de leer lo anterior con sarcasmo). No fue realmente por eso, sino porque quería ver las cifras que hace unos meses dieron sobre ocupación y empleo, tema que creo interesa mucho a la mayoría de los mexicanos, bueno, menos a los “ninis”, cerca de 8 millones del total de la población juvenil, por cierto hay una página muy interesante en la red sobre el tema www.ninis.org por si les interesa saber más sobre este fenómeno social y vocablo que ya va a la RAE, bueno, les decía, empecé a leer la tabla, la cual comienza con el total de la población: (108 292 131 mexicanos) 52,476,240 hombres y  55,815,891 mujeres…

Pero lo que más me llamó la atención fue la edad promedio de la población económicamente activa (PEA) que según cifras es de 37.7 años en promedio, es decir ya muy próximos a la jubilación, cerca de 13 años si tomamos en cuenta que la edad de jubilación en México es en promedio antes de los 50, ¿qué problema no? Y todavía hay lugares como el IMSS en donde pueden jubilarse a los 27 y los funcionarios a los 45 (no sé si actualmente sigua así), a eso agreguemos que cada vez la expectativa de vida va en ascenso, (a pesar del asunto del narco, aunque no lo crean) además las empresas usan cada vez menos personal y siguen creciendo, ¿Qué paradoja no?

Otra cosa que también me llamó la atención fue el dato de horas promedio trabajadas a la semana: 42.3 horas y su ingreso promedio por hora de $29.8 pesotes, es decir que si hacemos cuentas, el mexicano promedio vendría ganando unos $1,260.54 pesos a la semana, al mes $5,042.16, en un año $60,505.92 ¿Cómo ven? Dicen por ahí que la familia Slim no fue censada y muchas otras de diputados, senadores, empresarios y demás…  Lo cierto es que, tenemos tanto mexicanos por arriba del promedio de este ingreso, así como, otros muchos por debajo, he ahí lo preocupante.